Punto de vista de Teresa
La casa era enorme. No enorme como una mansión, pero lo suficiente como para que me perdiera intentando encontrar el baño. Tres dormitorios, dos baños completos, una cocina con encimeras de granito y electrodomésticos de acero inoxidable, una sala que realmente cabía un sofá y una mesa de centro sin sentirse apretada, y un patio trasero con ese columpio de neumático que había visto desde la calle.
Nunca había vivido en un lugar tan bonito en toda mi vida. Nunca soñé que