Punto de vista de Marcos**
No me molesté en llamar.
La asistente de Rafael (Teresa) estaba en su escritorio fuera del despacho, la cabeza inclinada sobre papeles, los hombros hundidos como si cargara con el peso del mundo.
Alzó la vista cuando pasé. Tenía los ojos enrojecidos e hinchados, como si hubiera llorado hace poco.
Apreté la mandíbula.
Abrí la puerta de Rafael de golpe, sin anuncio, sin cortesía, sin importarme el protocolo.
Él estaba sentado ante su escritorio, pero no trabajaba. Mirab