PUNTO DE VISTA DE TERESA
Me desperté con calidez y el ritmo constante de una respiración que no era la mía.
Por un momento estuve desorientada, aún medio dormida y confundida por qué mi almohada subía y bajaba. Luego abrí los ojos y recordé.
Rafael.
Estaba acurrucada contra su pecho, mi cabeza metida bajo su barbilla y sus brazos envolviéndome con seguridad. Todavía estábamos completamente vestidos desde la noche anterior, acostados encima de las sábanas del hotel como si hubiéramos estado dema