PUNTO DE VISTA DE TERESA
Me desperté con la luz del sol entrando a raudales por las ventanas.
Todo estaba demasiado brillante.
Parpadeé, desorientada. Me dolía la cabeza y tenía los ojos hinchados de tanto llorar.
Algo iba mal.
Alargué la mano hacia el móvil en la mesita de noche y la pantalla se encendió.
Eran las 10:47 de la mañana.
Se me paró el corazón.
Nunca dormía hasta tan tarde. Nunca. Ni siquiera los fines de semana, Lucía me tenía despierta a las siete como mucho.
Lucía.
Me incorporé