—O te disculpas inclinándote o te rompo una mano o una pierna, ¡ustedes deciden lo que quieran hacer!—dijo el presidente Escobar fríamente.
Christian se enojó:
—¿Qué pasa si digo que no?
—Christian, tú...
María miró a Christian, sorprendida. No esperaba que Christian tuviera el coraje de decir no frente al poderoso presidente Escobar. Al menos, esto mostraba más carácter y coraje que Gerardo. María no pudo evitar mirar a Christian con nuevos ojos.
—Bien, muy bien—dijo el presidente Escobar rien