CELIA :
Al día siguiente despierto con un fuerte dolor de cabeza y en mis costillas.
Carajo, juro que los haré sufrir por hacerme esto.
Pienso mientras me tomo los calmantes.
Minutos más tarde estoy como nueva y me dirijo al baño para hacer mis necesidades y dejo al bello durmiente dormido.
Salgo envuelta en una toalla y encuentro a máximo sentado sobre la cama.
¿– Amaneciste bién? ¿No te duele nada?
Me pregunta levantándose para dirigirse hacia mí.
– Estoy bién, no te preocupes.
Digo con u