Amanda apenas le dedicó una mirada indiferente a Lucas antes de desviar su atención hacia Viviana, cuya expresión era demasiado interesante como para perdérsela. El rostro de Viviana estaba tan pálido como una hoja de papel, sus labios desprovistos de color. Miraba a Lucas con ojos vacíos, como si aún no pudiera procesar lo que estaba sucediendo, como si no lo conociera.
Amanda no pudo evitar encontrarlo irónico. Viviana, por alguna razón, se había creído intocable. Mientras no se tocará el núcl