Si Viviana no hubiese sido tan estúpida, jamás habría caído en esa trampa tan pendeja. Podría haberse limitado a una disculpa pública, pero no, tuvo que mencionar lo de Amanda, y ahora la situación ya era difícil de solucionar. Que Viviana se disculpara públicamente ya era una humillación suficiente, y Lucas lo sabía. Aceptar aquello era perder algo de su orgullo, pero pedirle que se arrodillara era demasiado.
Viviana era ahora su esposa. Que se humillara y doblara rodilla frente a Amanda sería