—Hasta que cayó en manos del señor Toledano, no supe nunca más de su paradero. ¡Al final resulto estaba involucrado en el crimen! Eso me rompió el corazón. Pensar que le causó tantos problemas me hace sentir culpable, por eso vine a disculparme —dijo con remordimiento.
—Yo también he asignado más personal. Si ese bastardo se vuelve a aparecer, será llevado derecho a la cárcel.
—Te lo agradezco mucho.
Jorge mantuvo una expresión impasible con una cara de póker. ¿En serio se lo había creído? Eso e