9. Crueldad.
—Vamos, solo es una palabra mágica lo que debes de decirme, Emma, pídeme perdón y hare como si nada hubiera pasado, es más, puede que incluso arregle que el Duque te deje trabajar en el jardín y dormir con los cabellos en los cobertizos — dijo Mónica burlándose.
Aun así, y mirándola a los ojos, Emma guardo silencio, y levantándose del suelo, sonrió a pesar de estar sangrando.
—Lo siento, pero aunque mi presencia les incomode, esta es una orden de su alteza real, la reina, y, señor Enrique, uste