76: En secreto.
La madre superiora bendijo a aquel joven sirviente y le rogo a Dios que todo saliera bien.
En su habitación, Cassandra Borbón se revolcaba sobre la cama en medio de desesperación. Eduardo Cervantes ya no dormía con ella y se había negado ya varias veces a tener sexo; parecía que la hubiera abandonado. Tomando su larga bata de seda, salió sin ser vista por las cocinas y se dirigió hacia los calabozos. Quería hablar con su esposo, quería ver a ese hombre con el que se casó por alguna razón que en