149: Despreciables.
El cielo comenzaba a llorar. Emma miraba como aquella lluvia había comenzado, y notaba como aquellas gotas de agua se resbalaban sobre el cristal de el enorme ventanal que daba hacia el jardín en donde ella y Daniel habían hecho el amor por primera vez.
Gotas comenzaban a resbalar de sus mejillas, sus lágrimas se derramaban de los ojos zafiro, y ella, sintiéndose más herida y traicionada que nunca, se odio a si misma por haberse permitido enamorarse cuando ella estaba en medio de su venganza.