147: Traición.
En su mansión, Ernest Stone se sentía tenso, increíblemente nervioso. Su compañía acababa de entrar en un declive demasiado grave para ignorarlo, y sus más importantes clientes habían roto sus contratos con el. Todos comenzaban a darle la espalda, y los rumores sobre la baja calidad de los materiales que usaban, se habían regado como la pólvora por todas partes.
De no actuar rápido, estaban condenados a declararse en bancarrota, pues los ingresos habían disminuido drásticamente y su reputación