SOLEDAD:
Sus palabras me dejan confundida y lo miro sin entender.
—Alfa, no lo entiendo.
Hablo y él solo sonríe de medio lado mientras me mira con sus ojos penetrantes.
—¿Qué es lo que no entiende, Soledad?
Mi nombre en sus labios se escucha de una manera sensual y mi loba ronronea.
—¿Por qué me quiere a mi? Yo no valgo nada.
—En eso se equivoca, usted vale mucho más de lo que cree Entonces ¿Qué dice? ¿Acepta el trato?
Lo miro con desconfianza y suspiro.
—No lo sé, tendría que pensarlo.
—¿Cuánt