46. Muchos nombres una mujer
Capítulo 46
La sala estaba en silencio absoluto mientras Jazmín—o más bien, J. Quincy—se paraba frente a la pantalla gigante. Su voz, clara y firme, recorría el salón con la misma seguridad con la que caminaba. Los gráficos aparecían uno a uno, proyectando cifras, planes, logística, innovación… y control absoluto.
Cada palabra suya era una estocada suave, certera, mortal.
Dominaba el escenario.
Dominaba la sala.
Y lo peor—o mejor, según desde qué lado se viera—era que sabía exactamente lo que h