41. Cristal y cicatrices
Capítulo 41
El invernadero parecía otro mundo, suspendido fuera del tiempo, mientras la tormenta golpeaba sin piedad el techo de cristal. Nathaniel se acercó, lento, como si temiera romper algo demasiado frágil… o encender algo que no podría apagar jamás.
—Me alegra que hayas venido —dijo con voz baja, acercándose un paso más.
Jazmín no respondió, pero no se movió cuando él se detuvo a solo un par de centímetros.
Su respiración era irregular. El corazón palpitaba desbocado, como si reconocie