103. No se fue
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Elías no se fue.
Después del incidente con Joe, se quedó sentado en la esquina de la habitación, en silencio, dejando que Alexandra descansara. Cada cierto tiempo la observaba con atención: la forma en que su pecho subía y bajaba lentamente, la manera en que su mano jugaba distraída con el borde de la sábana, o cómo mordía el interior de su mejilla cuando algo le incomodaba.
Ella no lo echó.
—¿Te duele? —preguntó él en voz baja, cuando notó que su ceño se fruncía.
—Un poco —admitió, sin mir