Mateo se inclinó hacia delante, con voz baja y urgente. «La empresa de Leonardo está en problemas, Emilia. Graves problemas. La junta directiva está en pánico, los inversores se están retirando y las acciones se desploman más rápido de lo esperado». Hizo una pausa, observando cómo la sorpresa se instalaba en su rostro antes de que una lenta y peligrosa sonrisa la reemplazara.
Al principio, Mateo no se movió. Observó a Emilia con atención, con una especie de orgullo brillando en sus ojos, aunque