Verónica estaba en shock, no podía creerlo, su querido Henry, de quién había esperado mucho más, resultaba que estaba recibiendo reclamos de una mujer mucho mayor que él, 1000 pensamientos rondaron su cabeza, pensaba en que probablemente sería un gigolo, o tal vez un estafador, necesitaba que abriera la boca y que dijera algo, pero el hombre sólo palidecía miraba atónito a la histérica mujer que seguía reclamándoles. Finalmente se armó de valor y tomó la decisión de increparlo, por supuesto que