En el rostro de Verónica se dibujaba felicidad y preocupación a la vez, sabía que la muerte de Alexandra le traería grandes complicaciones si llegaba a anunciarse públicamente. El testamento de su padre era muy claro, sólo tendría acceso al 30% de la herencia, mientras que el otro 70% iría a parar a la beneficencia pública, lo cual no podía permitir de ninguna manera. Por otro lado, el saber a Alexandra muerta y fuera de su camino, la hacía sentir una inmensa felicidad, pues nunca la quiso, jam