Aquella noche la luna brillante se reflejaba en los viejos jardines del castillo de Sussex. El viento soplaba calmo, dejando solo una agradable brisa otoñal a su paso.
El aroma de las rosas se impregnaba fuerte, y los zafiros ojos de Adalet se habían quedado clavados en aquel hombre de mirada triste.
— ¿Mi padre? Pero mi madre...ella me dijo que...
— No morí en esa guerra Adalet. Anduve sin rumbo, perdido durante muchos años sin saber ni siquiera mi nombre, pero, un día un buen muchacho me en