Enzo miraba el noticiero tranquilamente esa mañana, no había novedades, su abogado había hecho ya lo que tenía que hacer y esperaba que Adalet se enterará durante el día sobre el juicio que pronto daría comienzo. Pronto, el idilio que Bastián estaba viviendo con ella llegaría a su final.
—Señor Stone, tiene una llamada en su despacho — decía una de las sirvientas.
Levantándose de la mesa, el hombre acudió para atender la llamada, su padre no era una persona paciente, menos aún cuando estaba con