Aquella mañana, para variar, comenzaba con violentos golpes en la puerta. Bastián se apresuraba a abrir sintiéndose realmente irritado, seguramente Rebekah había decidido que todavía no tenia suficiente de ella. El timbre y los golpes en la puerta sonaban con tal insistencia, que era mucho más que obvio que ella en realidad estaba aún más furiosa de lo que encontraba el día anterior.
—Maldición Rebekah, ¿Qué no te quedo claro? No quiero ver…
Bastián no había terminado de hablar cuando Enzo lo h