Más tarde esa noche, Petra entró furiosa al estudio de Gabriel.
—¡¿Qué fue eso?! ¡Me trataste como a una criada cualquiera frente a ese hombre! ¡Me besaste a mí anoche y hoy le prometes vestidos a esa ciega!
Gabriel la tomó del brazo y la arrastró con fuerza para tratar de explicarle.
—¡Cállate! Si ese hombre sospecha que esto es un montaje, lo pierdo todo. Y si yo pierdo la finca, tú vuelves a la calle de donde te saqué. Así que vas a sonreír y vas a servirle a Emi como si fuera la reina de es