Por la mañana Gabriel se despertó más temprano y observó el pequeño bulto en su cama, sonrió al recordar lo que había pasado en la noche, se dió una ducha rápida y decidió salir temprano para trabajar.
Había olvidado que tenía visitas, cuando llegó al comedor se encontró con el abogado, respiró con pesadez, luego se acercó a saludar.
—Buen día señor Argüello, ¿durmió bien?
—Buen día, la verdad dormí como un bebé, conectar con la naturaleza es lo máximo, y a dónde va tan temprano?
—Pues a trabaj