Antoni:
—Oye, ¿qué te pasa? —protestó Sebastián desde el otro lado de la mesa.
Estábamos en uno de esos restaurantes poco conocidos que a él le encantaban. Lo había invitado a almorzar para hablar sobre mi hermano y todo lo que estaba sucediendo en la empresa pero había terminado perdiendo el hilo de la conversación.
—No pasa nada. Lo de Patrick me tiene mal.
—¿Solo lo del capullo de tu hermano?
En sus labios se dibujó una sonrisa traviesa antes de echarle el ojo a una camarera que pasaba por