Capítulo 51
Lo primero que vi al esperar fue una espalda desnuda. Antoni estaba sentado en la cama en la que me encontraba y observaba el paisaje que se podía apreciar desde una inmensa pared de cristal que daba a un igual de inmenso balcón. De más está decir que no me encontraba en mi casa. La habitación que compartía con mi pequeño cabía en un rincón de aquella suite.
—¿Dónde estamos? —pregunté. Lo último que recordaba era haberme quedado dormida en los brazos del hombre que ahora me daba la