Capítulo 35
Antoni:
—¡Ahora sí sé que estás completamente loco! —exclamó Sebastián esa tarde cuando le conté lo que ocurrió con mi secretaria y su sobrino.
Los dos estábamos en el club privado al que pertenecían nuestras familias. Aquel lugar estaba compuesto por 20 piscinas gigantescas, un gimnasio, un área recreativa para juegos como golf, tenis y hasta un prado para practicar equitación. Ahí estábamos los dos, cada uno en un caballo paseando por el prado. Al final sólo éramos dos aficionad