Capítulo 163: Locura, desesperación, y la aparición del testamento.
Aquella noche Arianna regresaba a su departamento con Leonardo; las emociones que se habían vivido en el funeral de su madrastra, junto a aquella revelación que había recibido, la habían dejado sumamente agotada. Se sentía realmente melancólica, deseando que su abuela estuviese allí para que supiera que su amado hijo, aquel al que le lloró hasta el último día de su vida, estaba vivo y con bien.
Leonardo había salido a comprar comida para ambos, y ella estaba sola en aquella enorme habitación. Sintiéndose deseosa de llorar, la hermosa castaña caminó hacia el interior del espacioso closet en donde tenía guardadas casi todas sus pertenecías que había traído del pequeño departamento en donde había vivido antes de casarse. Tomando entre sus manos aquella caja blanca ya amarillenta en sus bordes, la abrió para mirar el vestido de novia de su abuela; aquel que no pudo usar en su propia boda como era el deseo de ambas, y por culpa de la maldad y los caprichos de Mariana y Maximiliano.
Leonard