Adanna
Los latidos de mi corazón estaban tan potentes que, por un momento, sentí que estallaría dentro de mí.
Mientras caía, las lágrimas se resbalaban por mis mejillas y eran atraídas por la brisa, al igual que las hebras de mi cabello. El dolor era tan grande que no me importaba cómo caería.
De todas formas, era una guerrera entrenada, por lo que la caída no me haría mucho daño.
Solo me dejé llevar por el deseo de escapar, por la desesperación de estar lejos de Iker, de todos en esta casa.
El