Adanna
Los días iban transcurriendo de forma rápida, pero llenos de agonía. Cada hora que yo pasaba en medio de este caos resultaba más dolorosa y me abría más los ojos.
Iba a ser difícil tomar control de la manada cuando ya me habían invalidado como su luna, cuando los miembros de la manada habían aceptado que Isa los gobernara, porque admiraban demasiado a Iker y le temían tanto como para irse en su contra.
No podía negar que Iker supo jugar bien sus cartas, pues había librado a la manada de