La ruidosa carcajada de Samara aturdía a Débora, ella observo la conversación entre su hermana y Jena, después de la satisfacción de haber conseguido sus objetivos, su mente sé lleno de preocupaciones, aun no era el momento de festeja victoria.
Débora se soltó el cabello y se quitó el abrigo que cubría su ropa de gitana, recordar su expresión de pánico, ver ese dolor reflejado en sus ojos también era una tortura.
—Su cara, cielos, su cara fue tan divertida, estaba a punto de explotar. —reía d