Se detuvieron a descansar, no era fácil regresar con un bulto
Bryan no podía apartar de su mente, aquella creatura celestial, la perfecta blancura de su pelaje la mirada feroz, impetuosa. El fuego ardiente de la venganza.
No temía enfrentarse a un lobo como él, con tal de defender a Conan. en su vida habia visto a una loba defender tan aguerrida, al lobo que amaba, las lobas de su manada no eran tan entregadas siempre supo que el amor para él estaba lejos.
Edmundo como si pudiera leer sus pensa