“Un hermoso árbol, un copa… no, un flor. Frente a ella Conan, bebiendo del suave pétalo…”
Jena froto el pinchazo en su dedo, el malestar en su cuerpo no se controlaba por completo, pero tenía una semana que no era tan molesto. Todo el tiempo tenia dudas, preguntas, y deseos incontrolables que apenas lograba dominar.
Siempre esperando, anhelando algo que no lograba descifrar. No solo era la necesidad de estar con Conan, habia un vació en su pecho. un aliento de vida que solo Cona podría darle.
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