Se levanto con la cabeza agachada, tragándose la humillación, se sacudió para quitarse el polvo de encima.
—Y qué me dices de ti, siempre has querido tener mis placeres y beneficios, tu odio y envidia hacia mí siempre fue tan evidente, querías ser el alfa, querías mi vida, crees que lo hubieras podido hacer mejor que yo
—¿Quien desea ser el Alfa de una manada maldecida? —dijo conservando la calma —, pero… si lo hubiera sido, habría sido un mejor alfa que tú, lo habría hecho mil veces mejor que