Se decía que nunca, ninguna flor destella más de lo que un día, tras el nacientito de Conan y su presentación frente a todo el Valle habia brillado, Darío opacaba ahora ese majestuoso brillo de Conan.
Los cuchicheos y habladurías entre la gente del Valle era la reacción esperada, imaginando que era un hijo nacido con una mujer misteriosa y el señor Boran, se preguntaban quién sería la madre y por qué se mantenía en secreto, como seria la mujer que habría parido a un descendiente con el poder ta