74. Emboscada
Sebastian
El cielo había tomado un azul extraño para aquella tarde de primavera. Se mezclaba con el púrpura y el naranja. Parecía un hermoso cuadro que yo moría por contemplar con mi hechicera.
De no haber sido por lo ocurrido, lo habríamos conseguido.
Primero, se escuchó el grito desgarrador de Isabella. Luego, llegó la explosión.
—¡Código rojo! ¡Código rojo! —alguien bramó. Fuerte. Autoritario. Pronto supe que se trataba de Mauro— ¡Amenaza en el interior! ¡Rodeen el perímetro y protejan la ca