75. Proteger a los mios.
Bella
Haber sabido desde un principio que todo iba a terminar así, no bastó. La sola idea de aferrarnos a una posible forma de escapatoria, tampoco.
Estábamos rodeados. Eran más que nosotros. No existía modo. Quizás por eso me aferré al contacto de Sebastian como si se tratase del último. Probablemente lo seria, pero ni siquiera eso me dio consuelo.
Luego del protagonismo que robó aquella voz, se formó un silencio tétrico. De esos que te palpitan en los oídos y en los que incluso puedes escucha