67. Santa Marinella
Gia
Miré el paisaje súbitamente intimidada.
El camino que nos llevaba a quien sabe que lugar quedaba a más de cuarenta y cinco minutos fuera del perímetro de roma, o al menos ese era el tiempo que venia marcando el reloj del tablero desde que dejamos Emilio Praga atrás.
El doctor había dado luz verde para mi alta pocos días después de la intervención quirúrgica. El bebé y yo lo hicimos muy bien durante el proceso y nos aferramos con muchísima fuerza a la idea de seguir viviendo, pero aquello no