113. Refuerzos
Sebastian
Me obligué a mi mismo a no perder el control ni demostrar emociones que no solo pusieran en riesgo la vida de mi madre y la mujer que amaba, sino la de toda mi gente sometida contra el piso y un Gregorio muy dispuesto a perder la vida en caso de dar la orden de intervención.
Me entumecí bajo la caricia que me transmitió Isabella con la yema de sus dedos. Nos miramos por un segundo, y aunque ese hecho consiguió desequilibrarme, todo de mi se preparó para escuchar la propuesta del Vital