A Eloísa le tomó toda la tarde terminar de recuperarse, cada vez que se movía el calambre volvía, y Ezequiel la metió en la tina de su habitación con el agua tremendamente fría. Su madre alternaba entre darle tragos a su bebida y subir infusiones de hiervas aromáticas que Eloísa detestaba, le obligó a tomar tres tés diferentes y entre todo lo que le hicieron no pudo asegurar qué le había ayudado, solo después de una hora donde casi muere de hipotermia su musculo parecía haber dejado la intenció