Derek había regresado a su casa, eran pasadas las nueve de la mañana cuando escuchó que llamaban a la puerta,suspiró, solo esperaba que Megan estuviera allí, así que se apresuró a abrir sin siquiera asomarse a la mirilla de la puerta. Al abrir se llevó una decepción, pues era un hombre al que jamás había visto quien estaba plantado en la entrada.
— Buenos días señor Ardern, disculpe que me presente sin ser invitado, pero necesito hablar con usted con urgencia sobre la señorita Megan, su promet