Esa mañana Megan se levantó desorientada, le tomó algunos segundos darse cuenta donde se encontraba, se levantó, aún tenía la misma ropa, salió con cuidado, no tenía idea de la hora que era, pero se dio cuenta que a uno no eran las seis de la mañana, todo está en absoluto silencio, decidió entrar al baño, luego recordó que no tenía una toalla para secarse.
Se dirigió nuevamente a la habitación y buscó en un pequeño clóset portátil que había en el lugar, vio una toalla, también un par de jeans