— ¿Está esperando a alguien, señora?
Hanna jadeó cuando la empleada, con un vaso de zumo y unas píldoras, se acercó a ella, alejó sus ojos de la ventana, sonriendo forzadamente mientras trataba de mitigar el constante dolor de cabeza que llevaba horas soportando.
— No, yo solo… Solo estaba aburrida — Hanna tomó las pastillas antes de mirar a la empleada una vez más —. ¿Están los niños bien?
— Liam está en su habitación jugando videojuegos y Leila y ese niño…
— Jhony— dijo Hanna sin poder evitar