— ¿Qué se supone que es esto? — cuestionó Maximiliano cuando sus ojos se alejaron del documento en sus manos
— Su nuevo discurso, por supuesto.
— ¿Mío? — El hombre negó — yo no escribí esto, además, ¡esto es una sarta de mentiras! — advirtió — no voy a usar mi empresa de construcción para hacer ningún colegio y es imposible construir un parque cerca de la avenida treinta y dos.
— Esto es campaña hijo — la voz de Anderson molestó mucho más a Maximiliano— que más das si es verdad o no, a nadie le