Hanna dio el último adiós al féretro de su abuela a las diez de la noche, tomó las cenizas que le entregaron y limpió sus lágrimas antes de salir de aquella pequeña sala del hospital donde estuvo completamente sola.
La chica miró la hora en su reloj antes de pedir un taxi hasta el barrio justo al otro lado de Memphis, perfectamente lejos de Maximiliano. Subió las escaleras de aquel desierto edificio alrededor de las doce y trató de no sentirse mal mientras abría la puerta de aquel lugar. Lo hab