Capítulo 49 : Tomate el tiempo que necesites.
Hanna se despertó cuando la mano de su abuela tocó ligeramente la suya. La chica miró a la mujer en cama, que parecía realmente estar viviendo sus últimos momentos de vida. El corazón de la chica dolió porque, a pesar de la forma en que había crecido, su abuela seguía siendo su abuela.
— Estás aquí — la mujer habló débilmente —, mi pequeña niña tonta, porque viniste.
— Cómo no iba a venir abuela — dijo — que fue lo que pasó, porque no me dijiste que estabas enferma del corazón, porque…
— Shhh,