— ¡Eso está muy bien Hanna! — la mujer que supervisaba a las chicas en aquel pequeño salón felicitó a la mujer — aunque debes tener más cuidado con las puntas.
La mujer miró hacia la peluca sintética a la que le había realizado su tercer corte del día y sonrió. Tomó en consideración lo que le había dicho la mujer. Hanna se sentía feliz, las últimas semanas habían estado en calma
La angustia había amainado, ya que no sabía absolutamente nada de Tiffany y aquello le agradaba, al menos lo suficien