Maximiliano miró desde la oficina en el primer piso de la casa, frunció el ceño cuando vio a Anderson tomar a su esposa a la fuerza para llevarla fuera de casa y luego lo vio traerla de regreso antes de lanzarla a las puertas de la casa.
Aquella actitud le resultaba intolerable, daba igual si era Tiffany o no, nadie debería tratar así a una mujer, el hombre caminó con prisas hasta donde Tiffany estaba aún sentada sobre el suelo y odió ver la forma en que las lágrimas caían de sus ojos mientras