Narrado por Myra
Me quedo congelada.
Cassian está dentro de mi habitación, como si ese espacio también le perteneciera.
—¿Quién es Eryon? —repite, despacio—. Responde.
Mi garganta se seca. Mi mano busca el borde de la sábana, como si eso me diera fuerza.
—No tienes derecho a preguntarme nada —digo.
Cassian da un paso hacia la cama.
—¿Es el nombre del padre de tu hijo?
El corazón me golpea fuerte, pero no le doy el gusto de verme temblar.
—No —miento rápido, sin pensar. No sé si es mentira o s